sábado, 9 de diciembre de 2006

Cohesión

COHESIÓN

1. Lave y saque las semillas de seis manzanas. Póngalas dentro de una asadera.


RELACIONES DE COHESIÓN


1. Referencia

referencia



(situacional) (textual)
exófora endófora
(al texto precedente) (al texto siguiente)
anáfora catáfora



Exófora

2. ¿Te llama la atención mi reloj? ¿Verdad que es lindo?
Mario Benedetti: “Un reloj con números romanos”

Anáfora

3. -¿El jardinero regó mis plantas?
-Él dijo eso.

4. Ahí estaba el palito. La hormiga estuvo un rato junto a él ... (L. 68)

Catáfora

5. Esto es lo que hay que hacer para obtener buenos resultados: analizar el problema y buscar soluciones en conjunto.


6. Lo dijeron y lo repitieron esclarecidos portavoces de Algo: “Se acabó la escritura. La literatura está condenada a morir. De ahora en adelante solo existirá la cultura del Ruido y de la Imagen”
Mario Benedetti: El ruido y la Imagen


1.1. Referencia personal

1.1.1. Los personales

7. En la ruta, hasta ese instante libre, apareció una colilla aplastada. La bordeó lentamente ... (L. 22-23)

8. Entonces Daniel contestó:
- Yo no voy.

9. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema. Luego, sus patitas delanteras tantearon el terrón. Retrocedió, después se detuvo. (L. 45)


1.1.2. Los Posesivos

10. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema. Luego sus patitas delanteras tantearon el terrón. (L. 4-5)


1.2. Referencia demostrativa

1.2.1. Los demostrativos (este, ese aquel)

11. El palito quedó horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga quedó mejor acomodada. (L. 70-73)

1.2.2. Los adverbios demostrativos

12. Le llevó varios segundos rehacerse, escalar el lado opuesto de la hendedura y reaparecer en la superficie del siguiente tablón. Ahí estaba el palito. (L. 66-68)

1.2.3. El artículo .

13. Un terrón de azúcar había resbalado desde lo alto, quebrándose en varios terroncitos (...) Luego sus patitas delanteras tocaron el terrón. (L. 2-5) (mismo ítem)

14. La hormiga se detuvo, exactamente en el punto en que la superficie por la que marchaba cambiaba de color. Las seis patas hollaron una N. (L. 15-18) (elemento que permite anáfora)


1.3. Referencia comparativa

15. El capitán golpeó la mesa. Tal reacción no era esperable en él.

16. Los perros de mi vecino ladraban sin cesar. El mío lo hacía menos estrepitosamente

2. Sustitución


2.1. Nominal


17, Mi marido se llevó dos autos . Yo me quedé con uno.

18. Mi maletín es muy pesado. Voy a comprarme uno liviano.


2.2. Verbal


19. ¿Guillermo leyó el periódico ? – Sí, lo hizo.


3. Elipsis

20. María peló una naranja y Juan una pera.

21. -¿Cuántos goles hizo? – Por lo menos hizo tres.


3.1. Nominal

22. Admitieron a veinte aspirantes y rechazaron a cincuenta.


3.2.Verbal

23. La hormiga avanzó hacia él, esta vez con parsimonia como midiendo cada séxtuple paso. (L. 43-44)

- falta un componente verbal

24. ¿Estuviste nadando? Sí estuve.

25. ¿Qué estabas haciendo? Nadando.

- falta el componente léxico

26. - No creo que puedan conseguirlo.
-Podremos si nos esforzamos.




4. Cohesión léxica

4.1. Repetición

27. Era un trocito de algo, un palito acaso tres veces más grande que ella misma. Retrocedió, avanzó, tanteó el palito, se quedó inmóvil durante unos segundos. (L. 33-35) del (mismo ítem léxico)

28. En la ruta, hasta ese instante libre, apareció una colilla aplastada. La bordeó lentamente, y cuando reapareció por el otro lado del pucho, la superficie se había vuelto nuevamente oscura ... (L. 22-24) (por un sinónimo)

29. Su mujer le rogaba que cortara la tuna. Ya se había lastimado varias veces con la planta. (por un superordinado)

30. No había visto a su cuñado en muchos años. El hombre se había ido sin dejar rastros. (por una palabra general)

31. El palito quedó horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga quedó mejor acomodada. (L. 70-73)

32. Un muchacho está trepando al árbol.

Ese muchacho se va a caer si no tiene cuidado (idéntica)
Estos muchachos siempre hacen travesuras (inclusivo)
Hay otro muchacho mirando (excluyente)
A muchos muchachos les gusta trepar a los árboles (no relacionado)

33. Era un trocito de algo, un palito acaso tres veces más grande que ella misma. Retrocedió, avanzó, tanteó el palito, se quedó inmóvil durante unos segundos. (L. 33-35)

34. La hormiga, reinició la marcha sin desviarse jamás de la ruta hacia el zócalo. Las otras hormigas, con sus respectivos víveres, habían desaparecido por algún invisible agujero. (L. 53-55)


4.2. Colocación

35. La hormiga cayó sobre sus patas y emprendió una enloquecida carrerita en círculo. Luego pareció tranquilizarse. (L. 28-29) (opuestos)

36. Por qué este niño se mueve todo el tiempo? Las niñas no se mueven tanto. (complementarios)

37. El domingo se levanta temprano para ir a misa. Los sábados se queda leyendo en la cama hasta el mediodía. (misma serie)

38. ... las rendijas que separaban los tablones del piso. (L.47) (...) La hormiga reinició la marcha, sin desviarse jamás de su ruta hacia el zócalo. (L. 53-54) (difíciles de clasificar)

5. Conjunción


39. Hubo una gran batalla. La tormenta de nieve siguió a la batalla.


40. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema. Luego, su patitas delanteras tantearon el terreno. (L. 4-5) (Temporal)


41. Las patas delanteras se estiraron, en un primer intento de alzar el azúcar, pero fracasaron. Sin embargo, el rápido movimiento hizo que el terrón quedara mejor situado para la operación de carga. (L. 8-11) (adversativa)


42. Lo dijeron y lo repitieron esclarecidos portavoces de Algo: “Se acabó la escritura. La literatura está condenada a morir. De ahora en adelante solo existirá la cultura del Ruido y de la Imagen . Y comenzó la planificada destrucción.” (aditiva)

Mario Benedetti: El ruido y la Imagen


43. No cometo la indelicadeza de preguntarle cómo entró. Puede haber perdido los documentos, claro. (causal)
Mario Benedetti: La otra orilla


44. Lo cierto es que a partir de ese momento el viejo y la vieja pasaron como tres meses sin hablarse. Mamá me sugería en voz alta: “Decile a tu padre que te dé dinero para la leche.” Y el viejo también tenía su iniciativa : “Decile a tu madre que hoy no vendré a cenar”. Por supuesto, Clarita no se apreció más por nuestro hogar, dulce hogar... (continuativa)

Mario Benedetti: La otra orilla